The Death Mage that doesn't want a fourth time 114

El plan del caballo de Troya y esa de quien tengo su mano izquierda

 

Una extraña escena se desarrollaba en una vasta iglesia subterránea con hileras de pilares gruesos.

“¡Kuh, mátame! ¿¡No era ese tu objetivo!?” le escupió Iris Bearheart al anciano que tenía en frente.

La obligaron a solo usar un trozo fino de tela que le hubiera recordado a una bata quirúrgica a Vandalieu.

“Hmm… para alguien que fue llamada la Princesa Caballero de la Libertad, líder del Frente de Liberación de Sauron, esta es una demostración de valentía bastante mezquina,” dijo Gubamon, uno de los Vampiros de Raza Pura que adoraban a Hihiryushukaka, el Dios Malvado de la Vida Alegre.

Era un hombre viejo tan delgado como un árbol seco, con sus hinchados ojos carmesí como su única característica importante.

Escuchando las palabras de Gubamon, Iris le gritó con rabia. “¡No le temo a la muerte! ¡Incluso si muero, mis compañeros definitivamente alcanzarán la libertad del Ducado de Sauron!”

Ella era alguien que hubiera recibido un título de caballero desde hace mucho tiempo si el Ducado de Sauron no hubiera sido ocupado por el Imperio Amid.

Dado el estatus social de la familia Bearheart, se suponía que se convertiría en la clase de caballero que comandaba soldados, y defendía ciudades y aldeas de bandidos y monstruos, en lugar del tipo de caballero que participaba en torneos para entretener a los lords y escoltar a las damas de clase alta.

Iris había sido entrenada y educada por su padre ahora fallecido desde que era pequeña, para que algún día pudiera cumplir este rol.

Y a pesar de que había actuado como líder de actividades de resistencia, siempre estuvo luchando en la primera línea. Cruzó espadas con bandidos y soldados del ejército del Imperio en innumerables ocasiones, y su cuerpo tenía numerosas cicatrices de heridas infligidas por cuchillas y flechas. Enfrentó peligros que pudieron haberle costado la vida y pasó por muchos campos de batalla. Incluso caminó cerca de la línea entre la vida y la muerte en muchos de ellos.

Su coraje se destacaba por encima del de los demás, tanto que era imposible imaginar que solo era una chica de menos de veinte años de edad.

Sin embargo, Gubamon, que ahora estaba acariciando su cuello y sus brazos, había visto a través de ella.

“Teniendo eso en cuenta, los músculos de tus brazos y piernas se ven bastante tensos, ¿no?” comentó. “Esta es la misma respuesta que esperaría de una niña temblando de miedo, ¿sabes?”

Sus palabras eran ciertas, e Iris soltó un gemido. Sabía que tenía miedo de Gubamon y de las cosas que haría para profanarla.

Por supuesto, no tenía miedo de ser herida o asesinada. Estaba frustrada por el hecho de que había sido derrotada antes de lograr sus objetivos, pero se convirtió en la Princesa Caballero con la determinación de enfrentar esto. No comenzaría a sentir miedo ahora. Si el Imperio la hubiera capturado, la habrían torturado; dependiendo de sus captores, su castidad podría haberle sido arrebatada.

Había estado preparada para todo eso, pero lo que Gubamon iba a hacerle a Iris estaba en un nivel completamente diferente.

Ella lo sabía por el hedor de sangre que provocaba acidez estomacal, por ver el destino de esos que producían este hedor. Ella lo sabía a pesar de que no quería hacerlo.

Había varias docenas de Gigantes Zombie que eran incluso más grandes que los Titanes más altos, vigilando la zona mientras dejaban escapar gemidos profundos.

Y había Zombies Vampiro que parecían murciélagos, colgando de los pilares y del techo de la iglesia subterránea con sus colmillos al descubierto.

Algunos de ellos eran los Vampiros que trajeron a Iris aquí. Después de secuestrar a Iris, Gubamon los trajo aquí con magia de atributo espacio, les agradeció por sus esfuerzos y luego los mató a todos.

“Bien hecho. Como recompensa, los agregaré a lo más bajo de mi colección,” les había dicho Gubamon.

Iris fue incapaz de creer lo que veía en la escena que se desarrolló después. No solo los Vampiros Subordinados, sino incluso los Vampiros Noble-born que ella y sus compañeros habían sido incapaces de si quiera asestar un golpe, no pudieron hacer nada para defenderse mientras eran asesinados unilateralmente.

Y con manos que estaban acostumbradas a manejar cadáveres… muy acostumbradas a manejar cadáveres, Gubamon los convirtió en No-muertos.

Combinó los cadáveres de los débiles Vampiros Subordinados, que habían caído en pedazos, para formar un Gigante Zombie con diez Vampiros incorporados en él, y convirtió los cadáveres de los Vampiros Noble-born en Zombies Vampiro.

Iris podía ver un incontable numero de Zombies Vampiro con solo echar un vistazo alrededor; sintió un escalofrío al imaginar cuántas veces este loco había realizado este proceso.

Pero lo más repulsivo eran los No-muertos que el loco había alineado con orgullo, a los que se refería como su ‘colección’.

Tres gemidos surgieron de uno de los No-muertos en esa colección.

Iris se reunió con la persona que deseaba ver una vez más en la peor forma posible.

Su padre, Lord Bearheart, que había muerto en la batalla durante la guerra contra el Imperio Amid. Su cadáver nunca fue recuperado. Iris lo vio como parte de un enorme Zombie con tres cabezas, tres pares de brazos y tres pares de piernas.

“¡Cómo te atreves a pisotear la dignidad de los muertos, el orgullo de mi padre que arriesgó su vida para defender a su nación! ¡Escoria! ¡Tienes la intención de matarme y jugar con mi cadáver, tal como lo hiciste con mi padre, ¿verdad?! ¿¡Por qué no lo haces ya!?” Iris comenzó a gritarle a Gubamon una vez más, incapaz de tener que soportar mirar los ojos nublados y sin vida de su padre y su rostro cenizo mientras él dejaba escapar un ruido que era algo entre un gemido y un grito .

Pero en contra de sus expectativas, la expresión de Gubamon cambió por primera vez, en respuesta a estas palabras que ella le había gritado.

Mostró pesar y remordimiento, como si hubiera cometido un error. “Ya he reflexionado sobre lo que le hice a tu padre. Ese fue un error,” dijo. Dejó de acariciar el cuerpo de Iris y se agarró la cabeza como si estuviera angustiado.

Gubamon no mostró la menor señal de culpa después de matar a sus subordinados con los que había compartido su propia sangre, ni después de convertirlos en No-muertos. Pero ahora había una profunda sensación de arrepentimiento en sus ojos.

Iris se quedó sin palabras por la sorpresa, y antes de que pudiera decir algo, Gubamon continuó.

“Durante esa guerra entre el Imperio Amid y el Reino Orbaume, había otros dos cadáveres de caballeros famosos junto a el de tu padre. Un humor juguetón se apoderó de mí y creé un Zombie combinando los tres cadáveres. El Zombie resultante era poderoso, pero sus movimientos eran lentos. Lord Bearheart se hizo famoso por su espléndido y ágil manejo de la espada, y yo fui y lo arruiné.”

“¿¡Qué – !?” La expresión de sorpresa de Iris se convirtió gradualmente en una de rabia, pero Gubamon no se dio cuenta de ella.

“No se puede evitar que su personalidad e inteligencia sean dañadas en gran medida. El verdadero placer reside en resucitar héroes famosos en estados parecidos a muñecos de madera,” dijo Gubamon, hablando de sus obsesiones. “Pero no tiene sentido si las características especiales de los héroes no se conservan. Al crear Zombies compuestos como ese, el procedimiento correcto es reunir materiales del mismo tipo, o decidir un material principal y luego agregar otros materiales para complementarlo.”

Lo que Gubamon estaba lamentando no era el hecho de convertir a Bearheart en un No-muerto, sino el resultado insatisfactorio.

Parecía que Gubamon creaba a sus No-muertos con un sentido del arte diferente al de Ternecia; él estaba obsesionado con el uso práctico de los No-muertos, no sólo con los materiales utilizados para crearlos.

La ira de Iris se manifestó una vez más. “¡Bastardo! ¡Cuánto más tienes que jugar con mi padre antes de que estés satisfecho!”

“Hmph… es por eso que me estoy disculpando por no hacer un buen uso de sus materiales. No tengo idea de lo que piensan los jóvenes de estos días,” suspiró Gubamon.

A la mayoría de las personas mayores del mundo se les había ocurrido ese pensamiento al menos una vez, pero Gubamon estaba mirando las cosas desde un ángulo completamente imposible.

“Bueno, no importa,” continuó. “Será entretenido verte convertida en una muñeca cadáver con ojos huecos, soltando quejidos mientras obedeces mis órdenes. Pero debo esperar a ver los resultados de los demás antes de decidir en qué tipo de No-nuerto convertirte.”

Iris se quedó sin aliento. “¿Estás planeando secuestrar a alguien más? ¿¡Podría ser – !?”

“Hoh, bastante perceptiva, ¿verdad? Estoy hablando del comandante y vicecapitán de la otra organización de resistencia, el Ejército Renacido del Ducado de Sauron.”

“¡Raymond-dono y Rick-dono…!”

La cabeza de Iris, que estaba caliente por la ira, de repente se volvió fría. Debería haber alguien que pueda tomar su lugar como la Princesa Caballero de la Libertad. Sus compañeros deberían estar bien sin ella.

Sin embargo, no había reemplazo para Raymond, el hijo ilegítimo del duque Sauron. Su rostro era bastante conocido en todo el ducado, y aunque había abandonado su derecho de suceder a la familia, su sangre tenía una gran influencia ahora que la continuación del linaje de la familia Sauron estaba en peligro.

Y a diferencia de Iris, que le ocultaba su verdadera identidad a los demás aparte de sus compañeros tanto como podía, Raymond había utilizado su apariencia, su carisma, su capacidad para hablar y su propio origen como armas para reunir al Ejercito Renacido del Ducado de Sauron bajo su mando. .

Probablemente tenía un plan para ascender al poder después de que retomaran el Ducado de Sauron, pero precisamente esa era la razón por la cual la organización de Raymond se había convertido en la organización de resistencia más grande.

Pero si Raymond y su hermano menor Rick, que lo había estado apoyando durante todo este tiempo, fueran a desaparecer a la vez, el Ejercito Renacido del Ducado de Sauron se separaría en el mejor de los casos, se convertiría en un conjunto desordenado de personas y colapsaría en el peor.

Si eso sucediera, todas las actividades de rebelión se retrasarían tremendamente.

“¡Bastardo, qué tan lejos vas a ir para arruinar a nuestro Ducado de Sauron…!”

“No sé si puedes llamarlo de ustedes, pero no me importa lo que le pase al Ducado de Sauron,” dijo Gubamon. “Después de todo, el mundo de ustedes criaturas que ni siquiera viven más de unos pocos cientos de años es como un sueño pasajero. Sus naciones son creadas y destruidas numerosas veces en el tiempo que me lleva admirar mi colección; no son más que castillos de arena a la orilla del mar, ¿no?”

Para Gubamon, que ha vivido cien mil años desde la era de los dioses, las naciones de personas que vivían menos de mil años eran, como él dijo, como sueños o castillos de arena.

“¡M-maldito seas!” murmuró Iris.

“Pues bien, es hora,” dijo Gubamon. “Estoy deseando ver si te convertirás en una No-muerto tú sola o si serás parte de un trío de resistencia No-muerto.”

 

 

 

Los Vampiros se estaban ocupando de las necesidades básicas de Rick mientras lo mantenían atado, con los ojos vendados y amordazado.

“Probablemente no morirá dentro de uno o dos días, pero sería problemático si se debilita para cuando lo llevemos con Gubamon-sama,” les había dicho Miles Rouge a los Vampiros Subordinados.

Rick fue tratado con rudeza, pero gracias al trato que estaba recibiendo, no estaba sufriendo de deshidratación. Sin embargo, la comida que le dieron era un líquido hecho al hervir trozos de carne seca y verduras, sabía peor que cualquier cosa que haya comido.

Y después de un rato, Rick notó que los Vampiros discutían ferozmente sobre algo.

“¿¡Cómo se llegó a esto!? ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué en un momento como este!?”

“¡Miles, ¿qué hacemos, qué se supone que debamos hacer ahora?! ¡Solo he vivido doscientos años; no quiero morir!”

“¡Es obvio lo que vamos a hacer, ¿no es así?!” dijo Miles. “¡Ese plan, vamos a llevar a cabo ese plan! ¡No tenemos otra opción!”

“¿¡Qué!? ¡No quiero hacerlo; ¿cómo podemos descartar nuestro orgullo como Vampiros?!”

“¿¡Entonces quieres morir!? ¿¡Quieres morir, verdad!? ¡Ya sea que quieras ser asesinado por Gubamon-sama, asesinado por el Dhampir o asesinado por mí, decide ahora mismo, niño egoísta!” gritó Miles.

El caos que parecía como si se fuera a convertir en una total discordia entre los Vampiros llegó a los oídos de Rick. Estaban siendo tan poco discretos que Rick se preguntó si se trataba de una especie de trampa, pero después de esta conversación, parecía que todos los Vampiros se habían ido a alguna parte, excepto por unos pocos que se quedaron para vigilarlo.

(‘Parece que lo has hecho bien. Como se esperaba de ti, Ani-ue. Ahora siempre y cuando te alejes del ‘plan’ de estos Vampiros…’)

Rick tenía estas expectativas de su hermano, pero medio día después, esas expectativas fueron traicionadas.

“Ya casi es hora,” dijo Miles. “Trae a ese pequeño hermano-kun aquí.”

Solo removiéndole la venda de sus ojos, Rick fue llevado a otro lugar, donde vio a los Vampiros y a su hermano mayor, que estaba atado al igual que él.

(‘¡No, Ani-ue! ¡No es alguien falso! ¡Es real…!’)

Rick esperaba que fuera un impostor, pero no había forma de que confundiera a otra persona con el hermano mayor que respetaba y amaba. Aunque la armadura de cuero de monstruo que normalmente usaba no le fue quitada, lo desarmaron y ataron con una soga, y él estaba bajando la mirada. Sin duda este hombre era Raymond.

No tenía heridas visibles y su rostro no se veía pálido, pero él estaba inerte y sin vida; tal vez estaba cansado, o tal vez apenas se había recuperado de sus heridas con magia curativa o Pociones.

(‘De alguna manera tengo que al menos dejar escapar a Ani-ue.’)

Rick endureció su resolución de hacer que esto sucediera. Pero esa determinación vaciló cuando escuchó un sonido áspero, como si algo duro estuviera crujiendo ruidosamente, y de repente notó a un anciano frente a él.

“¡Oh, pensar que han capturado a los dos! ¡Y todavía están vivos!” parloteó Gubamon, con los ojos tan abiertos de felicidad que parecía como si sus globos oculares se fueran a caer de sus órbitas.

Rick era un individuo excepcional, pero no era un superhumano como un aventurero de clase A o clase S; él solo podría caer de rodillas al ver a este siniestro ser.

“¡Bien hecho, Miles! ¡Estoy orgulloso de tenerte como mi subordinado!” dijo Gubamon.

“¡Ha, haha! ¡Es un honor recibir sus elogios!” dijo Miles.

“Pero… Hmm, hay un leve olor a sangre proveniente de Raymond. Parece que su Vitalidad también se ha agotado un poco.”

“¡E-eso es… lo siento terriblemente! ¡Cuando lo capturamos, presentó más resistencia de la que esperábamos, pero hemos curado todas sus heridas!” dijo Miles apresuradamente, su rostro permaneció rígido mientras hablaba.

“Bueno, no importa,” dijo Gubamon. “No parece tener lesiones visibles, y no esperaba que lo capturaran sin dañarlo.”

Si castigara a Miles y a los que estaban por debajo de él por su ineptitud justo ahora, era posible que algunos de ellos escaparan. Tendría que llevarlos a la iglesia subterránea antes de usarlos como materiales.

“Ahora bien, nos teletransportaremos. Quédense quietos.” Gubamon recitó un conjuro, y con otro sonido áspero y crujiente, estaban en la iglesia subterránea que contenía a innumerables No-muertos y a la restringida Iris.

Aún atada, Iris se dio vuelta y colgó la cabeza con resignación. “Rick-dono, y Raymond-dono también…”

“Ella también,” murmuró Rick mientras sacudía la cabeza, viendo que Iris había sido capturada primero.

Y Raymond no mostró ninguna reacción de la cual hablar; su cabeza continuaba agachada.

“Ahora bien, supongo que conectaré los materiales con cadenas. Debo descifrar en qué tipo de No-muerto se convertirán antes de que los mate,” dijo Gubamon mientras se acercaba a Raymond primero. “Kihihi, no puedo dejarle esto a nadie más. Este momento, el momento de la primera probada de sensación de logro de tener a un héroe ofrecido ante mis… ¿manos?”

Sintiendo un impacto, Gubamon se miró el estómago. Para su incredulidad, había un objeto negro parecido a un cuerno atravesándolo, penetrando todo el camino hasta su espalda.

Pero lo más increíble era que este cuerno sobresalía del propio estómago de Raymond.

“¡Im-imposible!” gritó Gubamon, expulsando sangre de su boca. Obedeciendo las advertencias de sus instintos de supervivencia que no había escuchado en mucho tiempo, trató de dar un paso atrás.

Pero no podía remover el cuerno que le estaba ensartando el estómago; no podía moverse de donde estaba.

Y luego, varios cuernos negros más aparecieron desde el interior del cuerpo de Raymond y se aproximaron a Gubamon.

“¡Gih, Iron Slash!”

Gubamon cortó el cuerno con una habilidad marcial de Técnicas de Combate sin Armas y de alguna manera logró retirarse y huir, sufriendo cortes en todo su cuerpo en el proceso.

“¿R-Raymond-dono?”

Iris y Rick, que todavía estaban amordazados, abrieron completamente los ojos en asombro y miraron el grotesco cuerpo de Raymond, que estaba cubierto de sangre por los cuernos que habían salido de su cuerpo.

Levantando su rostro de manera siniestra; parecía la cara de una marioneta vacia.

“¡Bastardo, ¿por qué tienes los cuernos del Rey Demonio?!” le gritó Gubamon al grotesco Raymond, sangre y saliva salían de su boca.

Como si respondiera, Raymond se convulsionó repugnantemente, y luego su estómago se abrió.

“Ah, estaba estrecho allí.”

Varios tipos de gritos resonaron en la iglesia subterránea mientras el Dhampir blanco, Vandalieu, se arrastraba fuera del estómago de Raymond.

 

 

 

Después de tomar a Raymond como rehén, Vandalieu intentó hacer salir a Rick, el criminal responsable de engañar a Orbia y asesinarla. Después de descubrir que Rick fue tomado como rehén por los Vampiros, Vandalieu discutió el próximo cambio de planes con todos.

Si era posible, Vandalieu quería que Orbia arreglara las cosas personalmente, y quería obtener información de los Vampiros.

Mientras Vandalieu y sus compañeros atormentaban sus cerebros para descifrar qué se debía hacer para lograr estos objetivos, los Vampiros se reunieron en el lugar designado por Vandalieu, el espacio abierto que él había creado frente al campamento.

… Mientras ondeaban una bandera blanca.

“¡Nos rendimos, nos rendimos! ¡Por favor escucha lo que tenemos que decir!”

La mente de Vandalieu dejó de funcionar por unos segundos al ver al Vampiro de en frente con una belleza salvaje en apariencia, gritando con un tono de estilo oneesan mientras agitaba la bandera blanca en frente de los otros Vampiros.

“Esa persona es… un hombre, ¿no?” dijo Darcia.

“Definitivamente se ve como un hombre para mí,” dijo Privel. “¿No es un hombre?”

“… Las mentes de muchos Vampiros que han vivido durante mucho tiempo sufren cambios. Qué vergüenza.”

Bellmond, que era consciente de que ella misma era una ‘persona extraña,’ le explicó este fenómeno a la desconcertada Darcia y Privel.

“Bocchan, ¿qué haremos?” preguntó Rita.

“Por ahora, supongo que escucharemos lo que tienen que decir,” dijo Vandalieu. “No hay señales de enemigos esperando para emboscarnos, e incluso si están planeando algo, podemos masacrarlos a todos cuando queramos.”

La Rango 10 Bellmond y el Rango 9 Knochen estaban presentes. Y el propio Vandalieu estaba aquí también.

Una docena de Vampiros no era rival para ellos.

(‘Por supuesto, no me importaría matarlos sin escucharlos y luego extraer la información de sus espíritus, pero como Rick no está aquí, probablemente sea mejor tratarlos pacíficamente por ahora,’) pensó Vandalieu mientras salía de las murallas de Knochen. junto con Bellmond para escuchar lo que los Vampiros tenían que decir.

Y luego los Vampiros – Miles y sus seguidores – todos comenzaron a rogar por sus vidas y a explicar la situación.

“¡Por favor, perdónanos; a este ritmo, ese loco bastardo de Gubamon nos va a matar! ¡Nosotros no estuvimos involucrados en el incidente donde mataron a tu padre, estamos diciendo la verdad!” suplicó Miles.

“¡Te ofrecemos a Rick Paris, a quien hemos capturado vivo! ¡Te daremos información sobre Gubamon y cualquier otra cosa que quieras saber! ¡Así que por favor, perdona nuestras vidas!” dijo otro Vampiro.

“¡Te ofreceremos todo lo que podamos; nos convertiremos en tus subordinados o sirvientes o lo que sea!” agregó Miles. “¡Simplemente no queremos morir!”

El ‘plan’ que Miles había mencionado era, para decirlo en claro, que los Vampiros “ofrecieran todo y suplicaran por sus vidas.” Era un plan horrible que implicaba pisotear sus propios orgullos como nobles de la noche. No era de extrañar que algunos de los otros Vampiros se hubieran opuesto a ello.

Sin embargo, la realidad era que estaban en condiciones de ser asesinados si no lo hacían.

Como Vandalieu ya había capturado a Raymond, Miles y sus seguidores necesitarían un milagro tras otro para poder secuestrar a Raymond. Ellos serían asesinados primero.

De hecho, como ya habían secuestrado a Rick, a quien apuntaban Vandalieu y sus compañeros, era muy probable que los Vampiros fueran atacados y asesinados si no huían.

Pero si renunciaban a adquirir a Raymond, Gubamon los vería como si hubieran fallado en su misión y los hubieran matado.

No podían confiar en obtener una onza de ayuda de los otros Vampiros que le servían a Gubamon, y pedirle ayuda al grupo de Birkyne hubiera sido completamente estúpido. Eran Vampiros que adoraban al mismo dios del mal, pero como pertenecían a diferentes facciones, eran competidores. No podían esperar un trato amable el uno del otro.

Pero con eso dicho, abandonar todo y huir también era peligroso. Probablemente podrían esconderse por un tiempo, pero las conexiones en el bajo mundo que habían estado utilizando hasta ahora serían inutilizables, por lo que sería difícil sobrevivir durante un largo período de tiempo.

Incluso si tuvieran suerte y pudieran encontrar un lugar donde establecerse, si algún día eran descubiertos por los subordinados de Birkyne o Gubamon, serían asesinados por ser traidores.

Pues entonces, tal vez huir totalmente del continente Bahn Gaia y mudarse a un continente diferente era una mejor opción, pero también sería una decisión arriesgada.

Los otros continentes tenían Vampiros que adoraban a otros dioses del mal que marcaban su territorio. Miles y sus compañeros serían forasteros; esperando que hubiera un lugar para ellos para sobrevivir, era una apuesta con probabilidades desfavorables.

Por eso la opción con más esperanzas para Miles y sus seguidores, la opción que nunca elegirían en circunstancias normales, era rendirse ante Vandalieu y suplicar por sus vidas.

“Ya veo. Entiendo la situación,” dijo Vandalieu. “Dependiendo de su cooperación con nosotros y de cómo trabajen para nosotros, podríamos recibirlos.”

En realidad esta elección fue bastante favorable para Vandalieu.

Las cosas que Miles y sus seguidores estaban ofreciendo, es decir, Rick y la información sobre Gubamon, eran cosas que Vandalieu podía obtener incluso después de matarlos. Sin embargo, el plan que acababa de ocurrírsele a Vandalieu tenía una gran posibilidad de fracaso si Miles y sus seguidores no cooperaban.

Pero por otro lado, si cooperaban, tenía una gran posibilidad de éxito.

Y Vandalieu creía que no debía matar personas si no había ninguna razón para hacerlo. Para él, Miles y sus seguidores, que rogaron por sus vidas con todo lo que tenían, no eran personas a las que debía matar. Parecía que tampoco estuvieron involucrados en la ejecución de su padre Valen.

Vandalieu ya había escuchado la historia del Vampiro responsable de eso antes de romperle el alma, y ​​sin duda no fue mencionado un Vampiro con un tono de voz tipo oneesan.

Perdonar sus vidas a cambio de su cooperación probablemente era lo correcto.

“¿¡E-en serio!? ¡Déjanoslo a nosotros, cooperaremos contigo en todo lo que necesites!” dijo Miles.

“Ahora bien, les daré un resumen de mi plan para matar a Rick Paris y Gubamon, y recuperar a los héroes de Talosheim que fueron robados por Gubamon, Zandia y Jeena,” dijo Vandalieu.

Los Vampiros, incluida Bellmond, se atragantaron en incredulidad.

Miles y sus seguidores sabían que Vandalieu ya había derrotado a Ternecia, alguien que era igual a Gubamon. Bellmond estuvo presente en ese momento. Pero incluso ellos se sorprendieron por la declaración de Vandalieu.

Matar a Ternecia fue el resultado de un elaborado plan que demoró mucho tiempo, involucrando el uso del grupo de aventureros de clase A, las Cuchillas de Cinco Colores.

Ahora, iba a improvisar algunas adiciones a su plan, que inicialmente sólo era para vengarse de Rick, con el fin de matar a un Vampiro de Raza Pura que había vivido desde la era de los dioses. Dado este anuncio, Bellmond y los otros Vampiros no podían ser culpados por atragantarse en incredulidad.

Algunos de los subordinados de Miles parecían preocupados por el hecho de que Bellmond había reaccionado de la misma manera.

Pero Bellmond volvió a su habitual y cortés personalidad.

“Si dice que lo desea, Danna-sama, entonces es mi deber obedecer,” dijo. “No tengo ninguna objeción, pero por favor considere sobre qué tipo de plan será.”

Al ver esto, Miles y sus seguidores parecían haber decidido suprimir su temblor.

“Ahora que se trata de esto, te seguiré por todo el camino,” dijo Miles. “¡No hay problema con eso, ¿verdad, chicos?!” añadió, mirando a los otros Vampiros.

Y entonces, el plan para matar a Gubamon comenzó.

“Pero con esto dicho, el que debe sufrir más dificultades soy yo, ¿verdad, Maestro?” dijo Luciliano. Como dijo, él era quien tenía que trabajar más duro.

“Está bien, ¿no? Después de que mate a Gubamon, traeré a muchos No-muertos que él creó,” dijo Vandalieu.

“Entonces supongo que no se puede evitar. Me hubiera gustado seguirte como lo hice la última vez, Maestro, pero parece que tienes que proteger a muchas personas esta vez. Pasaré por esta ocasión,” dijo Luciliano.

Todo lo que Vandalieu tuvo que hacer después fue ayudar rápidamente a Luciliano con el procedimiento quirúrgico con su habilidad de Cirugía, y luego encontrarse con Miles y los otros Vampiros.

 

 

 

Y esos eventos llevaron a la situación actual.

Cubierto en sangre, Vandalieu exhaló mientras se arrastraba fuera de Raymond… el Live-Dead especial al que Luciliano le había hecho ajustes quirúrgicos.

A pesar de ser más pequeño que otros niños de su edad, a Vandalieu le resultó difícil esconderse dentro de Raymond, cuya constitución no era particularmente grande. Luciliano había asegurado la cantidad de espacio requerida; aumentó el espacio a trabajar con la mayor cantidad de materiales posibles haciendo que pareciera que Raymond llevaba una armadura de cuero, redujo su corazón y pulmones a tamaños compactos, quitó todos sus órganos digestivos y reorganizó sus vasos sanguíneos. Vandalieu se forzó a entrar en este espacio dislocando sus articulaciones y convirtiendo algunas partes de su cuerpo en formas espirituales, y permaneció escondido dentro.

Todo esto fue para poder evitar usar tanta magia como fuera posible, permitiéndole pasar desapercibido hasta que estuviera justo al lado de Gubamon.

El resultado de este esfuerzo fue que ahora Gubamon estaba frente a Vandalieu, sangre brotaba de su boca y venas se hinchaban en su cabeza por la ira.

“¡T-te maldigo! ¿¡Cómo te atreves a… arruinar mi … materiaaaal!?”

Gubamon estaba de rodillas, todavía teniendo problemas para quitar los cuernos del Rey Demonio que sobresalían de su cuerpo. Era un Vampiro de Raza Pura como Ternecia, la cual había regenerado sus órganos internos y su espina dorsal a pesar de haber sido reducida a una mera cabeza cortada. Para ellos, normalmente tener un gran agujero abierto en el estómago no sería una herida mortal.

Se curaría en unos minutos como máximo. Sin embargo, cada una de las heridas penetrantes causadas por los cuernos del Rey Demonio había arrancado una gran cantidad de la Vitalidad de Gubamon.

Gubamon jadeaba de dolor. “¿¡N-no puedo sacarlos!?”

Los cuernos del Rey Demon no podían ser removidos, incluso con la fuerza sobrehumana que no combinaba con sus delgados brazos que parecían ramas secas. La superficie de cada uno de los cuernos del Rey Demonio tenía numerosas ventosas del Rey Demonio creciendo en ellos.

Las ventosas se habían adherido a la carne, los órganos y los huesos de Gubamon, pegándose firmemente dentro de su cuerpo. Incluso un Vampiro de Raza Pura casi invencible no sería capaz de arrancar sus propios órganos y columna vertebral fácilmente.

Pero parecía que el viejo obsesionado con los No-muertos estaba mucho más disgustado por el hecho de que los materiales que casi había obtenido fueron arruinados que por el daño que él mismo había recibido.

“¡Bastardo, cómo te atreves a convertir mi cadáver, mi héroe, en materiales tan dañados!” chirrió.

“¡MMMPH! ¡MMMMPH! ”

Rick, que todavía estaba amordazado, estaba gritando algo. Lágrimas fluían de sus ojos inyectados en sangre, y aunque sus gritos estaban amortiguados, sonaban agradables. Parecía que estaba increíblemente conmocionado por la visión de su hermano mayor, que se desplomó en el suelo ahora que el interior de su cuerpo estaba vacío… tal como Vandalieu había planeado.

Pero deshacerse de Rick vendría más tarde.

“Miles,” dijo Vandalieu.

“¡S-sí! ¡Estamos retrocediendo, chicos!” dijo Miles.

Él y los otros Vampiros se habían quedado estupefactos al ver a Gubamon, alguien que siempre fue una figura absolutamente poderosa para ellos, vomitando sangre y sufriendo. Apresuradamente entraron en acción en respuesta a las palabras de Vandalieu.

“Ah, lleva a esa mujer contigo,” añadió Vandalieu, señalando a Iris.

“¡A sus ordenes!”

Los Vampiros recogieron a Rick, que estaba revolcándose, y cortaron las cadenas que ataban a Iris con sus hachas y garras para llevársela también.

“¡Bastardos, me traicionaron! ¡Prepárense! ¡Mataré a cada uno de ustedes y los convertiré en No-muertos!” gritó Gubamon al darse cuenta de que sus subordinados lo habían traicionado.

“¡Cállate, viejo loco! ¡Viendo a todos estos Zombies Vampiro, puedo decir que hubiéramos encontrado el mismo destino si te traicionábamos o no! ¡Ya no podemos seguir con tus tonterías sin sentido!” gritó Miles en respuesta.

Sus palabras eran completamente razonables, pero parecía que todo pensamiento lógico ya se había esfumado de la mente de Gubamon.

“¡Te maldigo, traicionarme por un asunto tan trivial!” Gubamon maldijo a Miles por algo completamente irracional antes de darse la vuelta para darle órdenes a los subordinados que nunca lo traicionarían. “¡No-muertos, masacren a todos!” ordenó.

Gubamon había perdido la mitad de su cordura, pero no esperaba que unos No-muertos de Rango 5 y 6 pudieran hacer algo contra Vandalieu, que usaba los fragmentos del Rey Demonio. Mientras pudieran ralentizarlo un poco, eso estaría bien.

Sus subordinados simplemente eran productos para ser reciclados, por lo que no sentiría ninguna pérdida, incluso si fueran destruidos.

Los Gigantes Zombie y Zombies Vampiro gimieron cuando comenzaron a moverse. Vandalieu se quedó donde estaba.

Los No-muertos improvisados ​​y hechos a mano de Gubamon se acercaron a Vandalieu, pero luego dieron media vuelta.

Y luego mostraron sus colmillos hacia Gubamon y rugieron amenazadoramente.

“¿¡Qué – !? ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué mis No-Muertos, incluso si improvisé su diseño, por qué los No-muertos que yo mismo he creado…!?”

“Puedo domar a los No-muertos,” dijo Vandalieu.

“¿¡Qué dijiste!?”

Este hecho era de conocimiento común para aquellos que conocían a Vandalieu, pero para Gubamon, esta era una situación asombrosa.

Había matado a la mayoría de sus subordinados con el temor de que lo traicionarían, pero fue traicionado por los No-muertos que deberían ser completamente obedientes a él.

Era como si simplemente hubiera abastecido a Vandalieu con más fuerzas de su propia voluntad.

“Pero no parece que pueda domarlos a todos,” dijo Vandalieu. “Esta es una situación rara, así que estoy un poco sorprendido.”

Había algunos No-muertos que no se separaron de Gubamon.

No-muertos que emanaban una presencia que indicaba que no eran ordinarios, equipados con Items Mágicos.

“¡Sí, es verdad! ¡Mis amados están aquí! ¡Ahora, denme su fuerza!” ordenó Gubamon.

Lord Bearheart, un joven apuesto que empuña una lanza, una sacerdotisa Titán y una chica maga Titán. Y había muchos otros héroes No-muertos con ellos.

Su poder era mucho menor que cuando estaban vivos, pero los Vampiros Noble-born promedio no sería rival para ellos. Incluso Miles estaba mirando con cara pálida, conteniendo la respiración.

Pero en lugar de sentirse amenazado, Vandalieu se sintió feliz por el hecho de que había encontrado a los que realmente necesitaba proteger.

“Zandia y Jeena localizadas.”



NT. Como sería una total falta de respeto hacía los lectores dejarlo en la mejor parte, traje estos tres caps que abarcan el clímax del arco. Me duele la espalda… 

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